Las lágrimas de Isaac en la despedida de Lucía lo dicen todo
En Villa Playa también ha habido muchas lágrimas
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Isaac lamenta el abandono de Lucía. / Imagen de 'La isla de las tentaciones 3'
En el último programa pudimos vivir la intensidad de lo que dio de sí la hoguera de confrontación de Lucía y Manuel. Ella, harta de estar viendo continuamente las infidelidades del que era su chico cuando entraron en La isla de las tentaciones 3, dijo que no aguantaba más y pidió el encuentro.
Se produjo y Manuel no dejó de llorar mientras Lucía intentaba mantener la compostura para desahogarse diciéndole al que fue su chico, todo lo que no le había gustado, que no era poco. Finalmente anunció que se iba sola. Manuel salió corriendo detrás suyo para pedirle un último abrazo y perdón, pero ella no quiso dárselos.
De vuelta a Villa Montaña
Eso es lo que les ha contado a sus amigos cuando ha llegado a Villa Montaña para despedirse. “Ha ido, desde que entró por el pasillo llorando enmorecido. Me ha pedido un montón de veces perdón, pero que se ha dado cuenta de que no siento lo mismo por mí, que ha sentido cosas por Fiama. Que esta casa era un puterío. Todo esto llorando, enmorecido… y, en definitiva, que se va con Fiama”, les contaba a sus compañeros.
“Qué asco”, decía Marina, “a mí que Manuel se haya enamorado de repente de Fiama, yo es que no me lo creo. Esa relación o ese algo que tengan o vayan a tener va a durar dos días”.
Lucía ha continuado con su relato de lo sucedido: “Después cuando me he ido, cuando iba por mitad de las antorchas él ha venido corriendo detrás de mí, llorando enmorecido, por favor que le perdone, que le un abrazo, lo último, que se quiere despedir de mí. Yo le he dicho que no lo sentía y que no se lo iba a dar. Me he dado la vuelta y me he ido y le he dejado ahí.
Rubén le ha asegurado que ha hecho muy bien, aunque las lágrimas más sentidas no han sido las suyas sino las de Isaac que estaba roto al saber que Lucía se iba de la isla. “Manuel está dejando escapar a la mujer más increíble que puede encontrar, así que, yo creo que va a ser feliz”, decía.
Lágrimas en Villa Playa
Por otro lado, Manuel y Faima llegaban juntos a Villa Montaña agarrados de la mano. “Llegué a la hoguera de confrontación. Tuve que afrontar todas las imágenes con Lucía, ha sido super duro. Yo me he derrumbado casi todo el tiempo, me he hinchado a llorar, pero porque es lo que me ha salido. Me han venido muchos recuerdos a la cabeza, muchos momentos”, relataba antes de que tuviera que parar quebrado por la emoción.
“Mi relación con Lucía se ha roto. Ella ha decidido irse sola y yo con Fiama y si digo la verdad, a mí, en muy poco tiempo, la chiquilla me ha transmitido cosas y yo quiero seguir conociéndola fuera, pero tengo que abandonar esta noche el programa”, les anunciaba a sus compañeros que, en seguida se han echado a sus brazos superados por la emoción.
“Manuel ha elegido con Fiama y creo que ha elegido bien, con el corazón, se van a conocer fuera y espero que ojalá dure mucho tiempo, que sean felices, que es lo importante, y me dio mucha, mucha pena, la verdad”, admitía Hugo.
Aunque el que ha derramado más lágrimas es Jesús, con el que ha creado lazos de amistad más fuertes. “Es un palo muy grande para todos, especialmente para mí que tengo mucha afinidad con Manuel. Él en ningún momento ha hecho las cosas para hacer daño, sino porque le han salido, ha hecho al final lo que ha sentido y espero que sea muy feliz”, confesaba.
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Momento de despedida
Todos han acabado llorando tanto en una villa como en otra cuando ha llegado el momento de las despedidas. “Ya sabéis que os quiero mucho a todos. Que me he sentido aquí como en familia y que me siempre me voy a acordar de ustedes porque me lo he pasado super bien, super bien. Y no pensaba que me iba a liberar de esa manera tampoco”, reconocía delante de sus amigos.
“Lobo, que te vea”, gritaba mientras se iba dejando a su amigo totalmente desconsolado. “Una parte de mí se queda aquí en La isla de las tentaciones, voy a echar mucho de menos sobre todo a Isaac y Marina, pero mi estancia aquí era un infierno, ya he llorado lo suficiente y hasta aquí”, reconocía Lucía.
Menos lágrimas había en el último adiós a Manuel. En Villa Playa optaron por las risas, los abrazos y un aplauso unánime a su amigo. “Quillos, disfrutad y pasarlo bien, aquí tenéis un amigo”, decía mientras se iba.
“Yo creo que con esta experiencia lo que ha brillado más es la autenticidad. Me he dejado llevar en todo momento y para mí ha sido la experiencia más brutal que he vivido en mi vida”, reconocía Manuel.
El próximo lunes podremos ver en El Debate, el reencuentro de Lucía y Manuel.