Cronología de la polémica de Mon Laferte: La critican por exponer y contesta con los episodios más duros de su vida
“Fui violada a los 7 años, a los 11 empecé a tomar, fumar cigarro y consumir marihuana, probé la pasta base a los 13”, relata

Mon Laferte, en la Feria de Arte, Zona Maco 2025, en México. / Essene Hernandez/ Pixelnews/Future Publishing via Getty Images
Mon Laferte es una artista chilena que lleva muchos años defendiendo su arte en varias disciplinas y que el año pasado tuvimos oportunidad de ver en directo en España. Aunque es más conocida por la musical, lleva años pintando. Y, precisamente, esa cara más desconocida la ha llevado a protagonizar una fuerte polémica en los últimos días.
Su respuesta ante lo sucedido ha sido compartir un extenso texto autobiográfico en el que enumera distintos episodios muy duros de su vida. Pero para entender todo lo que ha sucedido es mejor seguir la cronología.
La exposición, origen de todo
Todo empezaba cuando el pasado 14 de enero se inauguró, en el Parque Cultural de Valparaíso, la muestra Te amo, Mon Laferte Visual, dedicada a su obra pictórica.
Se trataba de la segunda versión de esta exposición que ya tuvo lugar en el Festival Teatro a Mil en 2023. Entonces la visitaron más de sesenta mil personas. Fue su primera exposición de Laferte en el país, mostrando su faceta de artista visual. Exhibió todo su imaginario visual, a través de pinturas, dibujos, poemas, videos, bordados y figuras tridimensionales que revelan su trabajo integral de artista más allá de la música.
Ahora había una segunda oportunidad de disfrutar de aquella exposición que tuvo tanto éxito.
La recogida de firmas
Pero parece que no le ha gustado a todo el mundo y, de hecho, se puso en marcha una recogida de firmas. 500 artistas visuales chilenos firmaron una carta que denunciaba que habían sido desplazados por figuras del espectáculo como Mon Laferte en exposiciones, museos y galerías.
La respuesta de Mon Laferte
Ante esta movilización, la cantante chilena ha contestado con una extensa carta compartida en sus redes sociales en la que repasa su autobiografía centrándose en los episodios más duros.
“¿Cómo se gana una el derecho de llamarse artista? ¿Naces, te haces, lo compras?”, empezaba preguntando, “yo no fui a la universidad y no tengo título de artista ni de catedrática ni de ná, pero la necesidad te enseña a ser más creativa, arreglártelas y a no pedir permiso, ¿se imaginan hubiera pedido permiso? Yo estaría muerta”.
Su vida empezó a ser muy dura desde la infancia: “Fui violada a los 7 años, a los 11 empecé a tomar, fumar cigarro y consumir marihuana, probé la pasta base a los 13, estudié en la D.320, almorzaba en la escuela y solo llegué a octavo básico. Empecé a trabajar a los 13 años y desde esa edad hasta los 18 fui abusada por un tipo 20 años mayor que yo, quien me vendía como mi manager; él se quedaba con la mitad de la plata. Durante ese tiempo canté en la calle, en bares, en las micros, en circos”.
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La adolescencia no fue mejor: “A los 17 vivía sola con mi abuela, me tocó cuidarla después de un derrame cerebral que la dejó postrada, yo en las noches salía a cantar y con eso compraba pañales pa’ ella y a veces uno que otro vestido de la ropa usada pa’ cantar, aprendí a hacer maravillas cosiendo a mano”.
La primera oportunidad le llegó con 18: “Encontré una oportunidad en la tele, eso para mí fue la salvación de mi vida, ganaba 30 lukas a la semana, después empecé a tener pitutos y con eso ayudaba a mi familia. Durante los 5 años que estuve en la tele fui acosada por un productor musical, me besaron a la fuerza varias veces y me trataron de puta sin talento, me la creí y aguanté por necesidad, pero finalmente tuve el valor y me fui”.
Lejos de venirse abajo, demostró siempre la fuerza de una guerrera no dispuesta a rendirse. “Con 23 años y 4 palos que había juntado me fui a México, sin pitutos, sola con ganas de salir adelante. Cuando llegué a Mexico me tocaron los años más difíciles del crimen organizado, salí escapando un par de veces de algún antro en Veracruz, canté covers en bares durante 8 años. Ganaba 300 lukas al mes. Con eso a veces le podía mandar plata a mi familia en Chile”.
Por si las cosas no fueran ya suficientemente complicadas, la salud también le puso obstáculos. “Tuve cáncer de tiroides. Me operaron en el sistema público de salud, quedé con una parálisis facial y no pude mover el lado derecho de mi cuerpo por dos meses. Aún esto me pasa la cuenta, no siento la cara de mi lado derecho. Casi me quedé sin voz después de la operación, tuve que aprender a cantar de nuevo, el doctor me dijo que no podía cantar en 6 meses, pero a los 2 meses volví a los bares, yo tenía que trabajar”.
El éxito global tardó en llegar no sin vivir situaciones también muy duras: “A los 31 años llegó mi éxito masivo en la música con un disco como artista independiente, antes de eso tuve dos discos. Toqué cientos de puertas, viví en sillones, en casas de putas, me cagué de hambre. Tuve depresión, me intenté matar dos veces, he sido alcohólica, me tuvieron que dar comida en la boca por los temblores de la abstinencia, no podía ni vestirme sola. Pero a las dos semanas me paré y volví a trabajar, empastillada y aún con depresión, me levanté”.
Superar todos esos episodios es muy difícil y para ella lo fue porque no es un robot, es una mujer, un ser humano que siente y padece, pero que ha sabido sobreponerse encontrando sus propias vías de escape.
“He sido una mujer muy triste, realmente muy triste y lo único que sé hacer es trabajar ¿pero saben también hice durante todo este tiempo? Yo pinté y pinté y pinté y bordé y lloré mientras pintaba, mientras la música me daba pa’ comer, la pintura me salvaba de toda la mierda que tuve que pasar”, confesaba, “fui a un museo por primera vez en México a los 30 años, antes de eso no conocía nada de ese mundo, yo lo veía lejos, sentía que no pertenecía”.
Pero su esfuerzo y talento recibieron recompensa. “Tengo 8 discos publicados, más de mil obras como artista plástica, pero hasta el día de hoy me siento como una intrusa. Es verdad que hoy tengo un lugar privilegiado, me volví una burguesa, una nueva rica y sé que no pertenezco y nunca voy a pertenecer porque yo siempre voy a ser una flaite y ahora una flaite famosa”, admitía.
Ahora son los artistas plásticos los que han puesto en duda su talento, algo que ella lleva haciendo años: “Entonces pienso, yo jamás podría haberme formado en esa cola imaginaria porque antes de mí estaban los académicos, los que sí saben pintar ¿y saben? yo les encuentro razón de todo lo que dicen de mí, yo a veces dudo y dudo de todo lo que hago, a veces pienso que todo mi arte es una mierda, y no solo dudo como artista, dudo de mí también como mamá, dudo de todo porque siempre me dijeron que no valía y yo me la creí”.
Pero, pese a todo, ella sigue resiliente, porque es una luchadora nata. “Avanzo igual, porque lo único que sé hacer es trabajar y amar, amar el arte como lo único que me ha salvado la vida. Y ese miedo que me dice que no soy suficiente, ese casi siempre viene empujado por el ego, y ese a mí no me la va ganar. Yo no tengo nada que perder, todo para mí ha sido ganancia porque yo le gané a la vida”.
Es artista por derecho propio y nunca ha perdido el respeto por lo que hace, aunque muchos la critiquen. “Quiero que sepan que con humildad comparto mi arte, lo hago con el respeto que merece mi oficio. No soy mejor que nadie, el arte es subjetivo dicen, pero todo lo que yo hago me sale de los ovarios, de lo más primitivo. Yo soy un animal, una tora, una yegua como Lemebel. Siéntate en el piano, destruye la métrica, grita en vez de cantar, decía la Violeta”.
Y para todos esos artistas que han firmado la carta criticando que le hayan concedido un espacio para exponer: “Yo no ando queriendo ocupar el espacio de nadie, pero tampoco voy a andar disculpándome por ocupar el mío. Aquí tienen mi historia y ¿saben qué? si esto se trata de meritocracia, entonces yo me lo merezco todo”.
Reacciones
Su muro se ha llenado de mensajes aplaudiendo su coraje y su discurso. Una mujer con talento que no tiene que dar explicaciones, pero que, aun así, las da para callar bocas.
Sus palabras han llegado también a España donde ha habido reacciones. Por un lado, Judeline que compartía un par de emojis: ❤️🩹. También Pedro Alonso le escribía un mensaje: “🙏🏻✨❤️🔥 mis respetos por tu arte y un abrazo".
Desde aquí compartimos esa admiración por ser la mujer que es y por compartir ese talento que ha dejado demostrado en multitud de ocasiones. Y porque nos pilla un poco lejos, que si no, nos pasaríamos por esa exposición que estará abierta hasta el 16 de marzo.